Se cree que las figuras cicládicas podrían haber servido como sustitutos de sacrificios humanos, como representaciones de antiguos antepasados, o de dioses y personajes de su mitología


A lo largo del tercer milenio antes de Cristo se desarrolló en las Islas Cicládicas una cultura del mismo nombre: civilización cicládica. Esta civilización habitó las islas desde el Neolítico y acabaron desarrollando una cultura técnicamente muy avanzada. Sus habitantes construyeron poblados fortificados, con casas de piedra y distribución por calles, y explotaron los recursos minerales de su entorno, destacando entre ellos la obsidiana, muy apreciada en el comercio, cultivando al tiempo la vid, el trigo, y la cebada. Algunos de sus asentamientos más relevantes fueron el de Filacopi, el de Skarkos, el de Hagia Irini, o el de Chaliandrani. En el aspecto funerario practicaban enterramientos individuales consistentes en tumbas de cámara y corredor, algunas de ellas con un ajuar cuantioso. También se constata la existencia de sepulturas más humildes de tipo cista donde el ajuar es inexistente o cuanto menos escaso.

Su gran dedicación al trabajo de la piedra y el mármol convirtió a sus gentes en grandes artesanos y maestros de este material. Esto queda constatado por la calidad de los llamados Ídolos esculpidos y diversos tipos de recipientes. Se cree que los ídolos representan figuras femeninas, algunas de las cuales podrían encontrarse en avanzado estado de gestación. Pese a todo, es más lo que se ignora sobre estas estatuillas que lo que se sabe. Así, respecto de su función se ha planteado su utilidad como sustitutos de sacrificios humanos, la de servir como representaciones de antiguos antepasados, dioses o personajes de su propia mitología, o incluso que su función fuese la de guías de los muertos en su viaje al más allá.

Luci Goodison: “Existe una relación clara entre el sol como deidad femenina y el viaje de los muertos al otro mundo, asimilando este trayecto al del sol entre su salida y su ocaso

Lucy Goodison, arqueóloga británica y especialista en el mundo minoico y cicládico, considera que existe una relación clara entre el sol como deidad femenina y el viaje de los muertos al otro mundo, asimilando este trayecto al del sol entre su salida y su ocaso. Goodisón llega a esta conclusión tras observar que en otras representaciones artísticas (las Sartenes de Kampos) el motivo solar aparece asociado a la vulva femenina. Partiendo pues de la teoría de Goodison, no puede descartarse la posibilidad de que estas estatuillas fuesen utilizadas en el culto diario a la deidad solar y posteriormente fueran elementos usados como ajuar en las tumbas de los fallecidos.

En los numerosos ritos que se celebrarían con estas estatuillas podría ser común que se produjere su ruptura ritual, pues así parece desprenderse de los restos hallados en el santuario Daskaleio Kavos, donde se ubican multitud de estas estatuillas rotas y fracturadas, posiblemente para el ritual que se celebró. Franciso Gómez Espelosín, en su libro sobre la historia de la Antigua Grecia afirma que las figuras más grandes podrían estar representando a la deidades de su panteón, o incluso que aquellas que aparecen con los brazos plegados sobre el pecho estarían representando a la deidad, debido al canonismo de las mismas, mientras que el resto de ellas, generalmente más pequeñas serían simples figuras de tipo votivo o bien devotos de la deidad.

Es evidente que estas estatuillas contienen algo de actualidad, sus formas y sus representaciones parecen transmitirnos con fuerza impresiones y sensaciones directamente desde su remoto pasado. Podríamos contemplar alguna de ellas en museos de arte contemporáneo y pasarían desapercibidas en cuanto a su antigüedad. Una cosa es clara: los artistas y artesanos del pasado siguen inspirando la imaginación del artista del presente.

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